jueves, 23 de febrero de 2017

Estándares de aprendizaje evaluables bloque 3

Estándares de aprendizaje evaluables bloque 3

Explica las características esenciales del Renacimiento italiano y su periodización a través de fuentes históricas e historiográficas.
Especifica las características de la arquitectura renacentista italiana y explica su evolución, desde el Quattrocento al manierismo.
Especifica las características de la escultura renacentista italiana y explica su evolución, desde el Quattrocento al manierismo.
Especifica las características de la pintura renacentista italiana y explica su evolución, desde el  Quattrocento al manierismo.
Compara la pintura italiana del Quattrocento con la de los pintores góticos flamencos contemporáneos.
Especifica las características peculiares del Renacimiento español
Explica las características de la pintura de El Greco a través de sus obras más representativas.
Explica las características esenciales del Barroco.
Compara la escultura barroca con la renacentista a través de la representación de David por Miguel Ángel y por Bernini.
Describe las características generales de la pintura barroca y especifica las diferencias entre la Europa católica y la protestante.
Distingue y caracteriza las grandes tendencias de la pintura barroca en Italia y sus principales representantes.
Explica las características del urbanismo barroco en España y la evolución de la arquitectura en el sigo XVII.
Explica las características de la imaginería barroca española del siglo XVII y compara la escuela castellana con la andaluza.
Explica las características generales de la pintura española del siglo XVII.
Describe las características y evolución de la pintura de Velázquez a través de algunas de sus obras más significativas.
Explica las razones del surgimiento del neoclasicismo y sus características generales.
Comenta la escultura neoclásica a través de la obra de Canova.
Describe la práctica del mecenazgo en el Renacimiento italiano y las nuevas reivindicaciones de los artistas en relación con su reconocimiento social y la naturaleza de su labor.
Describe el papel desempeñado en el siglo XVIII por las Academias en toda Europa y, en particular, por el Salón de París.
Identifica, analiza y comenta las siguientes obras arquitectónicas del Renacimiento italiano: cúpula de Santa María de las Flores e interior de la iglesia de San Lorenzo, ambas de Brunelleschi; Palacio Medici-Riccardi en Florencia, de Michelozzo; fachada de Santa María Novella y del palacio Rucellai, ambos en Florencia y de Alberti; templete de San Pietro in Montorio en Roma de Bramante; cúpula y proyecto de planta de San Pedro del Vaticano, de Miguel Ángel: Il Gesu en Roma, de Giacomo della Porta y Vignola; Villa Capra (Villa Rotonda) en Vicenza, de Palladio
Identifica, analiza y comenta las si guientes esculturas del Renacimiento italiano: primer panel de la “Puerta del paraíso” (creación del mundo y expulsión del Paraíso) de Ghiberti; David y Gattamelata de Donatello; Piedad del Vaticano, David, Moisés y Tumbas mediceas , de Miguel Ángel; El rapto de las Sabinas de Giambologna.
Identifica, analiza y comenta las siguientes pinturas del Renacimiento italiano: El tributo de la moneda y La Trinidad de Masaccio; Anunciación del Convento de San Marcos; de Florencia de Fran Angélico; Madonna del Duque de Urbino, de Piero della Francesca; La Virgen de las rocas,La Ultima Cena y La Gioconda de Leonardo da Vinci; La Escuela de Atenas de Rafael; la bóveda de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel; La tempestad , de Giorgione; Venus de Urbino y Carlos V en Mühlberg, de Tiziano; El lavatorio de Tintoretto; Las bodas de Canaá, de Veronés.
Identifica, analiza y comenta las siguientes obras arquitectónicas del Renacimiento español: fachada de la Universidad de Salamanca; Palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada, de Pedro Machuca; Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, de Juan de Herrera.
Identifica, analiza y comenta las siguientes obras escultóricas del Renacimiento español: Sacrificio de Isaac del retablo de San Benito de Valladolid, de Alonso Berruguete; Santo Entierro, de Juan de Juni.
Identifica, analiza y comenta las siguientes pinturas de El Greco: El Expolio; La Santa Liga o Adoración del nombre de Jesús; El martirio de San Mauricio; El entierro del Señor de Orgaz; La adoración de los pastores; El caballero de la mano en el pecho.
Identifica, analiza y comenta las siguientes obras arquitectónicas del Barroco europeo del siglo XVII: fachada de San Pedro del Vaticano, de Carlo Maderno; columnata de la plaza de San Pedro del Vaticano, de Bernini; San Carlo de las Cuatro Fuentes, de Borromini; Palacio de Versalles, de Le Vau, J H .Mansard y le Notre .
Identifica, analiza y comenta las siguientes esculturas de Bernini: David, Apolo y Dafne, El éxtasis de Santa Teresa, Cátedra de San Pedro.
Identifica, analiza y comenta las siguientes .pinturas del barroco europeo del siglo XVII:
Vocación de San Mateo y Muerte de la Virgen, de Caravaggio; Triunfo de Baco y Ariadna en la bóveda del Palacio Farnese en Roma de Annibale Carracci; Adoración del nombre de Jesús, bóveda de Il Gesú en Roma, de Gaulli (Il Baciccia); Adoración de los Magos, Las tres Gracias y El Jardín del Amor , de Rubens; La lección de anatomía del Doctor Tulpy y La ronda de noche de Rembrandt.
Identifica, analiza y comenta las siguientes obras arquitectónicas del Barroco español del siglo XVII: Plaza Mayor de Madrid, de Juan Gómez de Mora; retablo de San Esteban de Salamanca , de José Benito Churriguera.
Identifica, analiza y comenta las siguientes esculturas del Barroco español del siglo XVII:
Piedad de Gregorio Fernández, Inmaculada del facistol, de Alonso Cano; Magdalena penitente de Pedro de Mena.
Identifica, analiza y comenta las siguientes pinturas españolas del siglo XVII: Martirio de San Felipe, El sueño de Jacob, y El patizambo de José Ribera; Bodegón del Museo del Prado de Zurbarán; El aguador de Sevilla, Los borrachos, La fragua de Vulcano, La rendición de Breda, El príncipe Baltasar Carlos a caballo, La Venus del espejo, Las meninas, Las hilanderas, de Velázquez; La Sagrada Familia del pajarito, La Inmaculada de El Escorial, Los niños de la concha, Niños jugando a dados de Murillo.
Identifica, analiza y comenta las siguientes obras arquitectónicas del siglo XVIII: fachada del Hospicio de San Fernando de Madrid, de Pedro de Ribera; fachada del Obradoiro, catedral de Santiago de Compostela, de Casas Novoa; Palacio Real de Madrid de Juvara y Sacchetti, Panteón de Paris de Soufflot, Museo del Prado de Madrid, de Juan de Villanueva.
Identifica , analiza y comenta las siguientes obras de David: El juramento de los Horacios y La muerte de Marat.



viernes, 17 de febrero de 2017

Tarea sobre arte musulmán

Aquí tienes una serie de imágenes, vamos a trabajar con ellas y a identificar elementos, cubriendo con ellas la tabla que te planteo( ejercicio tomado de Creha), son de arte hisponomusulmán.







lunes, 13 de febrero de 2017

La Alhambra de Granada

Ejercicios y Comentarios


Para realizar diversos ejercicios sobre el arte musulmán 
aquí tienes imágenes de diversos edificios musulmanes para que realices el comentario  y puedas autocorregirlo

  • Comentario de la "Mezquita aljama de Córdoba”
  • Giralda de Sevilla
  • Comentario de  la Alhambra.”

jueves, 9 de febrero de 2017

Los Mocárabes

Los mocárabes como elementos decorativos constituyen una forma tridimensional que partiendo del arte del ladrillo fue autodefiniéndose, según se iba aplicando en piedra y desarrollándose madera o yeso. Su evolución debió darse como un conjunto de innovaciones simultaneas y probablemente sin conexión entre ellas, al menos hasta el período selyùcida en que generaliza su uso.

Formas como la "serreta" y la "moldura de arquillos" de las construcciones bizantinas y sasánidas podrían haber inspirados a los constructores y alfareros de Samarra, que deseosos de encontrar elementos para la seriación, fabricaron muy pronto, todavía en el siglo IX, piezas cerámicas, curvadas y cóncavas, capaces de componer pequeñas bóvedas y cornisas. Así, los aleros y balcones de los alminares, que se alternaban con aparejos en zig-zag, y que se habían resueltos con molduras de arquillos y otras formas de las artes del aparejo del ladrillo, tomaron definitivamente esta decoración para enfatizar sus modestos vuelos. Otras tantas razones de la industrial artesanal, encontrarían los constructores selyùcidas del siglo XI para que esta minuciosa decoración acudiera a la construcción y ornato de las trompas y pechinas.

Las trompas persas y las pechinas bizantinas habían resuelto bien el problema mecánico de la transición de la planta cuadrada a la forma octogonal o circular de los cimborrios y arranque de las bóvedas. Construidas en ladrillo y levantadas ya para el Islam, en las formas heredadas, vemos las espléndidas pechinas de la Gran mezquita de Damasco. No obstante, los constructores musulmanes encontraron, en estos rincones, una ocasión tentadora para innovar, llevando a dichos elementos la decoración de mocárabes. De esta manera, aleros, trompas y pechinas, se labraron y construyeron, en piedra y en ladrillo, sin pérdida de su función estructural.

Las pechinas que resuelven los rincones del espacio cuadrado en los que se cruzan las calles del Bazar de Alepo, quedando estos espacios a cielo abierto, sin cubrir por bóveda, nos muestran como el espacio cuadrado se transforma en u polígono de dieciséis lados, mediante pechinas de mocárabes que bien podrían haberse resuelto con un conjunto de molduras de arquillos superpuestas. Aquí, en los rincones del citado mercado, la opción decorativa que no debió nunca esperar la construcción de la bóveda, mantiene todo el valor estructural de la pechina.

Resuelta en piedra la construcción de trompas y pechinas, era fácil que esta forma de mocárabes, todavía estructural y decorativa, invadiera, primero las bóvedas de los nichos e iwanes de madrasas y caravansares, donde ya hemos visto que se habían generalizado, y que más tarde, se lanzara sobre el espacio, como superación de una invitación provocadora, a componer y resolver la bóveda en general. Es posible que la solución de la cubrición de los iwanes de Isfahán, que en sus formas y pliegues resuelven vuelos de sombrillas, mediante bóvedas de nervaduras de arcos ojivales y plementería tabicada, se inspiraran en las trazas y cortes más elementales de los mocárabes.

Al pasar a la madera, donde el material permitía mayor carga artesanal, se desarrolló una amplia industrialización basada en la precisión en el corte, ajuste y asociación de piezas elementales y seriables. El conjunto "piña" compuesta por esta serie de piezas elementales permitía vaciarse en yeso, incluso formas en descuelgue o estalastíticas. Esta labor y material vino a reducir su característica mecánica o a potenciar definitivamente su función decorativa y de forro.

Sin entrar en mayores e innecesarias indagaciones, los alminares más antiguos, labrados en piedra, datan del ultimo tercio del siglo X, y entre los edificios más notables de este período que aún lucen espléndidos mocárabes en su alminar, encontramos la Mezquita de Al-Azhar del Cairo y la Mezquita de ibn Tulún en la misma ciudad. Construidos en ladrillo, son dignos de reseñar los que adornan los balcones del alminar de la Mezquita Kalyán en Bujara. En cerámica vidriada son preciosos los que lucen los alminares de la Aljama de Yawhar Sad, en Irán. El Palacio de los Leones de La Alhambra de Granada, constituye por sí sólo un autentico museo de esta decoración en yeso. Materiales tomados de ...

lunes, 6 de febrero de 2017

Los secretos del Jardín de las delicias

Los secretos de «El Jardín de las Delicias»

En el V centenario de la muerte del Bosco nos adentramos en su obra maestra, un complejo y fascinante jeroglífico repleto de misterios( Tomado de...ABC)

    No hay pintura más enigmática en la Historia del Arte. La fantasía desbocada de este delirio erótico, sus mensajes cifrados, su fabulación poética... han fascinado durante siglos a todos los que han tenido la fortuna de contemplar este tríptico de cerca. Muy de cerca. Uno no sabe adónde mirar y no puede dejar de comentar lo que ven sus ojos. ¿Qué es esto? ¿Qué quiere decir? Una «pintura de conversación» sobre la que charlarán personalidades del mundo de la cultura en una película que está realizando José Luis López Linares. Desde los primeros años del siglo XVI, cuando «El Jardín de las Delicias», de El Bosco, lucía en el palacio de los Nassau en Bruselas, ha dado pie a todo tipo de interpretaciones: una herejía para unos, una utopía para otros, una sátira moralizadora del mundo entregado al pecado para la mayoría.
    Felipe II se encaprichó de este tríptico, lo compró y lo llevó al Monasterio del Escorial en 1593
    No sabemos su título original, ni quién fue su comitente (Engelberto II de Nassau o su sobrino Enrique III), ni siquiera la fecha de su ejecución (se suele datar entre 1500-1505, pero recientes estudios lo sitúan hacia 1494-98). Lo que sí sabemos es que Felipe II se encaprichó de esta obra, la compró y la llevó al Escorial en 1593. Congrega a diario, en la sala donde se exhibe en el Prado, a miles de personas a su alrededor, que se afanan en descifrar el jeroglífico más hermoso pintado nunca. ABC trata de conseguirlo de la mano de Pilar Silva, jefe del Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del museo y comisaria de la gran exposición que la pinacoteca dedicará al pintor a partir del 31 de mayo




    Fragmento de «El Jardín de las Delicias», del Bosco- MUSEO DEL PRADO

    Adán, Eva... y la lechuza

    El Bosco no escoge el pasaje en el que Dios crea a Eva de la costilla de Adán, ni siquiera cuando ella muerde la manzana del pecado. Inmortaliza el momento en el que Dios presenta a la pareja y bendice la unión: coge la mano de Eva, mientras los pies estirados de Adán rozan el manto del creador. Adán, que acaba de despertarse, mira embelesado a la seductora Eva, arrodillada y que baja la mirada. A la izquierda de la escena, un drago canario. «Nunca vio El Bosco uno directamente, sino a través de algún grabado», dice Pilar Silva. Representa el árbol de la vida. Pero, justo encima de la escena, asomado en un hueco de la fuente de los cuatro ríos, vemos una lechuza, que se repite en varias zonas del tríptico. Encarna la maldad y el pecado. Junto a Adán, El Bosco pinta animales (un elefante, aves) que representan la fuerza, la inteligencia... Junto a Eva, una jirafa, un cisne, un conejo..., símbolos de pureza, soberbia y fecundidad.

    Fragmento de «El Jardín de las Delicias», del Bosco- MUSEO DEL PRADO

    El Paraíso amenazado

    El tríptico, un óleo sobre tabla de roble del Bático, de 220 x 389 centímetros, representa el episodio del Génesis. En las puertas exteriores El Bosco pintó en grisalla el tercer día de la creación del mundo. Junto a estas líneas, detalle de la tabla izquierda, dedicada al Paraíso. Pilar Silva nos llama la atención sobre una roca antropomorfa, en la que advertimos el perfil del diablo. Fue utilizada por Dalí en obras como «El gran masturbador». Sobre la roca, una palmera, que simboliza el árbol de la ciencia, del bien y del mal, pero la serpiente tentadora baja por su tronco y por la roca reptan alimañas. El Bosco nos advierte con todo ello de que, pese a estar en el Paraíso, el pecado ya está acechando. Es una premonición de lo que se avecina.



    Fragmento de «El Jardín de las Delicias», del Bosco- MUSEO DEL PRADO

    El cortejo de la seducción

    El Bosco hizo una composición muy equilibrada, que distribuye en tres planos en cada una de las tablas, siempre con un elemento de agua en medio. La tabla central está presidida por esta escena, en la que jinetes cabalgan a lomos de jabalíes, unicornios, caballos, osos, toros, leones, panteras, que simbolizan pecados como la gula, la avaricia, la ira, la soberbia o la lujuria. Ésta última domina la escena. El Bosco lo pinta como un cortejo de vicio y seducción en torno a las mujeres que se bañan desnudas en un estanque.



    Fragmento de «El Jardín de las Delicias», del Bosco- MUSEO DEL PRADO

    El mundo se resquebraja

    La tabla central de «El Jardín de las Delicias» es un derroche de fantasía e imaginación. El Bosco hace una inversión del universo: pinta animales reales y fantásticos, plantas y frutos a un tamaño igual o mayor que los seres humanos. «Es un mundo en el que nada es lo que parece. Todo es efímero y se desmorona», comenta Pilar Silva. Se resquebrajan las fuentes, así como las esferas, burbujas y cilindros, que parecen sacos amnióticos, donde el pintor aprisiona a algunos de los personajes del cuadro. Otros aparecen atrapados en conchas de moluscos. Escoge apetitosas y jugosas frutas asociadas al placer carnal, como cerezas, moras y fresas, símbolos del amor, el erotismo, la fertilidad... También flores como las rosas y peces. Estos se asocian al pecado.



    Fragmento de «El Jardín de las Delicias», del Bosco- MUSEO DEL PRADO

    El edén de la lujuria

    Las figuras desnudas –tanto de personas de raza blanca como negra– inundan el tríptico. El Bosco incluye relaciones heterosexuales y homosexuales (a la izquierda, un personaje agachado tiene flores en el trasero y otro a su lado porta una flor en la mano). Sorprende, pues Pilar Silva comenta que en el siglo XVI la homosexualidad estaba prohibida y era duramente castigada. Pero advierte de que El Bosco «ha representado a las figuras desnudas tan tenues, tan transparentes, que apenas tienen carne. Es como si representasen el alma humana. No llaman a los sentidos, a la sensualidad». Apenas distinguimos sus edades ni los atributos sexuales masculinos y femeninos. Este tríptico, dice la conservadora del Prado, representa «el mundo entregado al pecado, especialmente a la lujuria».



    Fragmento de «El Jardín de las Delicias», del Bosco- MUSEO DEL PRADO

    El Infierno musical

    La tabla del Infierno, explica Pilar Silva, también se conoce como «El Infierno musical», debido a los numerosos instrumentos musicales que aparecen en él: un arpa, un laúd, un tambor, una gaita... Pero en este caso se tornan objetos de tortura, donde se crucifican a los pecadores. La escena está presidida por una gigantesca figura antropomórfica: el hombre-árbol, «el gran engañador, el diablo», que mira al espectador y algunos asocian a un autorretrato del Bosco. Su cuerpo destrozado deja al descubierto una taberna. Eran numerosas las ventas y burdeles que había en torno a la plaza donde vivía el artista en Hertogenbosch. El hombre-arbol sostiene sus heridas piernas sobre unas barcas. Y es que en el Infierno el agua se torna hielo resquebradizo. «Desde los textos medievales, dice Pilar Silva, el hielo es el castigo de los envidiosos». Ala izquierda de la escena, dos orejas atravesadas por un cuchillo con un claro significado sexual. El cuchillo tiene la letra «M», marca de un platero de la época. A la derecha, unos perros devoran a un hombre con armadura, que sostiene un cáliz en la mano. Es el castigo de los sacrílegos.




    Fragmento de «El Jardín de las Delicias», del Bosco- MUSEO DEL PRADO

    El castigo de los pecadores

    La tabla de la derecha, dedicada al Infierno, es donde la fantasía del Bosco se desborda por completo con grupos de imágenes muy complejos, como el que aparece bajo estas líneas. Es uno de los más célebres de «El Jardín de las Delicias». Un monstruo azul mitad pájaro, mitad hombre, sentado sobre una especie de trono-orinal engulle a seres humanos y los defeca sobre un pozo inmundo en el que un hombre vomita y otro expulsa monedas de su trasero (avaricia). Abajo, a la izquierda, una mujer con un sapo en el pecho es abrazada por un demonio (la imagen alude a la lujuria). Su rostro se refleja en el espejo que tiene en sus nalgas otro demonio verde (simboliza la soberbia). «El Bosco crea una obra absolutamente original, sorprendente, fascinante, que capta la atención y asombra a todas las generaciones posteriores», advierte Pilar Silva.




    Fragmento de «El Jardín de las Delicias», del Bosco- MUSEO DEL PRADO

    Juegos de azar, prostitución

    No solo los pecados capitales están representados en «El Jardín de las Delicias». En la época se perseguía y se castigaba la bebida, los juegos de azar, la prostitución... En esta escena aparece un hombre clavado a la mesa donde ha estado jugando y una mano atravesada por un puñal con un dado en sus dedos. Al lado, naipes y el tablero de una especie de backgamon. De nuevo, la inversión de papeles. Aquí vemos un conejo que lleva clavado sobre un palo a una persona que acaba de cazar.




    Fragmento de «El Jardín de las Delicias», del Bosco- MUSEO DEL PRADO

    Crítica a los franciscanos

    Llama la atención esta imagen, en la que El Bosco pinta un cerdo, con el tocado de una monja clarisa (forma parte de la orden franciscana), que trata de convencer a un hombre, con unos documentos sobre sus piernas, para que los firme. A un lado, el tintero; al otro, una figura porta los sellos. «Es una crítica a los que hacen malos usos: jueces, notarios... –dice Pilar Silva–. Pero también a cómo manejaban el dinero las órdenes mendicantes. Critica a los franciscanos, nunca a los dominicos».

    viernes, 3 de febrero de 2017

    EL Oleo


    En arte se conoce como óleo a los aceites que se usan para combinar con otras sustancias y obtener así un producto idóneo para la pintura y como extensión, se fueron llamando óleos a la misma pintura en sí.
    El uso del óleo se conoce desde la modernidad y estaba ya extendido entre los artistas de la Edad Media sobre todo combinándolo con la pintura al temple o al fresco. Con esta mezcla retocaban las obras realizadas en yeso y conseguían así un secado más rápido. Con el avance y las investigaciones de la alquimia se fueron inventando mezclas favorables para los resultados de la pintura. El aceite que más se empleaba era el de linaza que solía mezclarse con los pigmentos de minerales que son los que proporcionan el colorido, pero no era el único y cada artista en su taller tenía su propia fórmula que guardaba muy en secreto. Muchos siguieron los consejos y experiencias escritos en el Tratado del monje Teófilo que ya se conoce y se menciona en el año 1100.
    Esta pintura obtenida con la mezcla de óleos ofrecía muchas ventajas al pintor, entre otras, el poder realizar su obra lentamente y sin prisas de acabado (lo contrario de lo que ocurría en la pintura al temple, o al fresco), el poder retocar la obra día a día, variar la composición, los colores, etc. seguir leyendo


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