Un placer y una maravilla esta entrada que se la debemos a
Mi Molesnike Arquitectónico
La primera parte
del artículo sobre la afamada obra del maestro Le Corbusier, la capilla
de Notre-Du-Haut, fue básicamente dedicada a enmarcar su contexto,
tanto en la
importancia de su emplazamiento en el paisaje de Ronchamp como los antecedentes históricos que llevaron a Le Corbusier a aceptar el encargo.
La
presente entrada está dedicada a las características arquitectónicas
del edificio en sí, así como algunas notas sobre su proceso
constructivo.
CARACTERÍSTICAS ARQUITECTÓNICAS DE LA CAPILLA
Puede
resultar paradójico que la obra más conocida de Le Corbusier se aleje
de su tradicional discurso racionalista (de la misma forma como la obra
más conocida de Frank L. Wright,
la Casa de la Cascada,
parece alejarse de sus principios organicistas). Sin embargo, la obra
refleja algunos principios de la arquitectura moderna, como su
austeridad, su apertura a la comunidad y su concepción como un elemento
que contrasta en el paisaje, si bien se origina en él.
La
capilla debe su forma a la configuración del terreno y su relación con
el paisaje. Cada una de sus fachadas responde a diferentes actitudes:
bienvenida, celebración, servicio, simbolismo. El techo dramatiza el
carácter escultórico y el poder y maleabilidad del concreto para
componer volúmenes orgánicos. Todos estos elementos confluyen para
generar un espacio interior místico y dramático, en el cual la luz es
protagonista.
Plantas y cortes esquemáticos. Modelo en 3D cortesía de Villa
LAS FACHADAS
El
genio de Le Corbusier radica en lograr que el visitante tenga siempre
una percepción distinta del edificio desde cualquier ángulo que lo vea, y
al mismo tiempo mantener armonía, dinamismo y coherencia entre ellas.
Esta particularidad fuerza a que el visitante tenga que circundar toda
la obra para comprenderla, añadiendo una cuarta dimensión a la
composición arquitectónica: el recorrido.
La Fachada sur
El
muro cóncavo recibe al visitante que asciende por el sendero. Su
sección triangular de ancha base parece ser una continuación de la
colina, que asciende hasta sostener el techo.
El muro sur es bastante ancho en la proximidad del acceso (3.7 m), pero se adelgaza y gana altura en el otro extremo (1.7 m).
El
muro evidencia su espesor al ser perforado por un patrón de ventanas
rectangulares de distinto tamaño y orientación, cuyo aparente desorden
será utilizado para crear un efecto lumínico al interior, como veremos
más adelante.
El
ingreso se halla flanqueado por un elemento vertical y cilíndrico, una
de las tres capillas menores con las que cuenta la capilla. También se
jerarquiza el acceso adoptando el color del concreto y separándolo de la
pared blanca y curva.
La puerta en sí cuenta con un arte realizado por el propio Le Corbusier, a la usanza de otras de sus obras, como
la Asamblea de Chandigarh,
por ejemplo. Sin embargo, desde hace años esta puerta está clausurada, y
el ingreso a la capilla se da por la puerta posterior.
Otros elementos en el acceso son dos bloques pequeños de concreto visto que configuran un marco virtual a la puerta.
Fachada este
Enfrentando una gran explanada para los fieles, esta fachada también cóncava acoge una pequeña capilla exterior.
Es aquí donde se puede apreciar la potencia del volumen del techo, que sobresale sobre la capilla.
Además
del techo, la capilla es enmarcada por el muro sur y por un volumen
semicircular, que juntos conforma una especie de "cueva" que subraya el
carácter receptivo que se quiso dar en esta zona, o de "proscenio" que
enfatiza su vocación de punto focal en el paisaje.
La
pared es perforada por unas diminutas fenestraciones cuadradas y en el
medio se inserta una urna con una imagen de la Virgen.
Complementan la composición elementos de concreto visto, como la mesa y el púlpito, y una sencilla cruz de metal.
Fachada norte
La
fachada norte agrupa las funciones de servicio: una entrada secundaria y
unas escaleras. Ese carácter más privado se caracteriza por su forma
convexa. Frente a ella hay un espacio que es delimitado por unos
árboles, donde originalmente se ubicaba una torre campanario que no se
construyó.
Los
elementos más llamativos de la fachada son las dos capillas que
flanquean el ingreso secundario: ambas dispuestas simétricamente en
torno al eje de la puerta. Sin embargo, no es un impacto abrupto, ya que
por su forma invitan al acceso al interior.
Fachada oeste
Es
la única fachada ciega, cuyo trazo convexo vincula la fachada principal
con la posterior, y donde el arquitecto muestra la naturaleza de las
capillas, unas torres semicilíndricas a las que se ha practicado una
abertura lateral. La verticalidad de las mismas es un contrapunto al
carácter horizontal de la edificación.
En el centro de la pared se
ubica una gárgola, que recoge el agua de lluvia y la deriva a una fuente
escultórica de concreto visto que se encuentra frente a ella.
EL TECHO
"Encima
del tablero de dibujo tengo el caparazón de un cangrejo que recogí en
Long Island, cerca de Nueva York. Será la cubierta de la capilla: dos
membranas de hormigón de 5 cm. de espesor y separaciones de 2.26 m. El
Caparazón descansará sobre paredes de piedra recuperada".
Un
detalle que no me había percatado hasta la visita fue el hecho de que
el techo está separado de las paredes por una fina ranura. Este hecho,
que es más evidente desde el interior, y evidencia el interés del
arquitecto por sugerir liviandad en la cobertura, a pesar de su
masividad. El techo se apoya en unas columnas ocultas en los muros, que
no son portantes.
"El
cascarón ha sido colocado sobre las paredes que son absurdamente pero
prácticamente gruesas. Dentro de ellas hay columnas de concreto
reforzado. La caparazón descansará en estas columnas pero no tocará la
pared. Una ranura horizontal de 10 cm de ancho asombrará"
Le Corbusier.
Foto cortesía de Pieter Morlion
INTERIOR
El
protagonista del interior es, sin lugar a dudas, la luz. Pero, a
diferencia de lo que me había imaginado, el interior no es plenamente
iluminado, como lo es, por ejemplo, la
Iglesia del Jubileo de Richard Meier.
Por el contrario, es más bien una iglesia oscura, como lo son algunas
iglesias góticas, lo que resalta más el dramatismo de la luz, hábilmente
resuleta en distintas formas para enfatizar la naturaleza sacra del
espacio.
El
efecto más impresionante proviene del muro sur, aquél que goza de mayor
incidencia solar en donde la luz penetra por las pequeñas aberturas de
vidrios de colores. La forma de las ventanas en el muro grueso, cuyos
cortes se ensanchan oblicuamente como un bisel, permiten que la luz se
difumine suavemente al interior.
En
contraste, el muro este, donde está el altar, tiene una pequeñas
perforaciones que desde el interior semejan estrellas. En el borde de
las paredes destaca la separación con el techo, demarcado por una línea
de luz.
Otra
fuente de luz indirecta son las capillas. La luz ingresa lateralmente y
se difunde a través de la superficie rugosa de las paredes curvas. El
tipo de luz aunado a la verticalidad del espacio transmiten un carácter
de alteza, elevación y sublimidad, un recurso que ha sido utilizado
desde entonces por muchos arquitectos, como
Kenzo Tange en su Catedral de Tokio, por ejemplo.
La
exquisitez en la concepción lumínica interior es enfatizada por la
sencillez y austeridad del mobiliario interior. El piso es de concreto
visto y se halla inclinado ligeramente hacia el altar. Las bancas se
disponen en ángulo en dirección opuesta al altar, intuyo que para
reforzarlo como punto focal en el espacio.
CONSTRUCCIÓN
"La
construcción del muro se realizó sobre la base de columnas angulares
"El arriostramiento lateral se observa en la sección de los elementos
interiores que representan el trazo continuo y los los exteriores,
discontinuo".
"En
los bocetos preliminares de Le Corbusier se aprecia cómo la cubierta
se ideó como armaduras de sustentación dispuestas en dirección
norte/sur y apoyadas en muros correspondientes a estas orientaciones,
que se levantaban de piedra. La rigidez innecesaria corría a cargo de la
forma de las capillas y de la irregularidad del muro septentrional. El
muro sur es de hormigón armado." G. Baker.
DETALLES



"La
capilla es un enunciado de contrastes, contrastes formales en alusión a
un cúmulo de remisiones respecto a circunstancias vitales. Las figuras
son vigorosas y serenas: los muros encierran fragmentos de espacio
interior, pero también permiten en otros puntos que se extienda;
coexisten la estabilidad y la tensión, la inquietud y el reposo: la
iluminación es directa e indirecta, misteriosa y resplandeciente, en
ocasiones variable, en otras no.
Foto cortesía de ricardo avella
Las
formas son elementos continuos que se interrumpen en incisiones
precisas; en respuesta al programa de necesidades externas e internas,
la capilla es extrovertida e introvertida. Nada explicita la complejidad
de una exposición que se contempla en la misma variedad de iluminación y
figuras que inducen los contornos de los huecos repartidos en el muro
sur. Este "penetrable" muro, en el interior, se convierte en un sinfín
de luminosas figuras centellantes, contrapuestas a la presión del mismo,
aparentemente suspendido en el aire por efecto de su separación y
elevación respecto al mismo. La pared interior inclinada se opone
también a su cara exterior con aspecto de castillo y apariencia maciza.
La
capilla caracteriza en muchos sentidos la madurez de la obra de Le
Corbusier... El significado... no es la transcripción explícita y
literal de la edad de la máquina, es una declaración de interpretaciones
alegóricas de la naturaleza que, por reducción, interpreta, a su vez la
propia existencia."
Geoffrey Baker.
VER TAMBIÉN
OTRAS OBRAS DE LE CORBUSIER
-“Al margen de la pura teoría ¿qué se siente dentro y fuera de ese espacio?” me preguntó un buen amigo.
-“En una palabra: POESÍA”