viernes, 18 de octubre de 2019

Comentario imágenes

Vamos a realizar el análisis de estas imágenes teniendo en cuenta lo que hemos explicado en clase.

  • Entrada a Jerusalem, Arco de Tito
  • Augusto en Prima Porta

jueves, 17 de octubre de 2019

La antigua Roma: Artes plásticas


Teatro Romano de Mérida


Teatro de Mérida (Emerita Augusta), en Mérida, Badajoz.
El cónsul romano Marco Agripa fue el principal promotor de su construcción, que se comenzó hacia en el año 16 a.C. Las modificaciones fueron continuas, y ya, en el año 105 se levantó un nuevo frons scaenae, remodelado posteriormente en el 333. De su primer diseño quedan el porticus postscaenae o parte posterior de la escena, y el graderío.

Su diseño se basa, como casi todos los teatros romanos, en los modelos vitruvianos. Consta de un graderío semicircular para 5.800 personas dividido en tres alturas, la ima -22 gradas y 6 puertas-, media -5 gradas- y summa cavea -5 gradas- . Como era habitual en estas obras, se utiliza la ladera del monte San Albán para facilitar su construcción. Tiene un diámetro de casi 96 m. A estas gradas se accedía mediente 13 puertas que comunicaban con los vomitorium. En su centro y parte más baja se sitúa la orchestra también semicircular -de 30 m. de diámetro-, con las tres gradas de la poedria, reservadas para la alta sociedad emeritense y delimitada con un murete semicircular de separación o "balteus". Esta orchestra estaba recubierta de mármol, y en su frente se levanta la vertical del podium, el frons pulpiti, compuesto sucesivas exedras rectas y curvas. Además de la 13 puertas de acceso al graderío, tiene dos más para entrar en la escena, todas ellas con pasillos abovedados.
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El frons scaenae, o frente de la escena es elemento más conocido del conjunto. Sobre podiums de 2,5 m. de altura, recubiertos de mármol, se elevan dos cuerpos de columnas corintias de casi 30 m. Las basas y capiteles de mármol blanco y los fustes de mármol azul. Sobre cada orden de columnas se extienden sus correspondientes entablamentos con arquitrabe, friso y cornisa, todos ellos decorados. Entre estas, se situan estatuas imperiales divinizadas, dioses y personajes clásicos: Ceres, Plutón, Júpiter, Proserpina... Entre todo este conjunto se abren las tres puertas de acceso a la escena, la central -valva regia- y las laterales -valva hospitalarium-. Por detrás de esta fachada hay diversas estancias para actores y demás personal.
La superficie del escenario, el pulpitum, estaba recubierta de madera bajo la cual se distribuían los útiles necesarios para la formación de los telones, decorados y demás elementos de la escena.

En la parte posterior de la escena, fuera del teatro en sí, se construyo un jardín porticado, presidido por una pequeña cámara consagrada al culto imperial. Por su lado este se accede al una domus, la casa del teatro-, con peristilium y ricos mosaicos. En el fondo, en un lateral de la plaza, se localizan unas letrinas de uso público.

Las modificaciones continuaron: en tiempos de Trajano se sustituyó parte del graderío central, en la ima cavea, por un santuario -sacrarium- de culto imperial. En el año 333 se pavimentó nuevamente la orchestra y se modificaron las puertas de acceso.

Una vez implantado el cristianismo en el mundo romano, las representaciones, consideradas paganas, son prácticamente suprimidas, y el teatro cayó en desuso hasta nuestros días, que, una vez restaurado, es escenario frecuente de grandes representaciones.

Acueductos


Acueductos. Debido a las grandes dimensiones de las ciudades romanas y también por las propias características de esta civilización, los núcleos de población precisaban enormes cantidades de agua y ello obligó a buscar fuentes de suministro alternativo. Parece ser que, únicamente la ciudad de Roma, con una población de más de un millón de habitantes, precisaba alrededor de 1.324.000.000 litros de agua diarios para fines sanitarios, in­dustriales y también para exhibición públi­ca. Ante esta situación, era preciso idear un sistema que permitiese la conducción por gravedad de estas ingentes cantidades de agua desde manantiales situados a una distancia variable en cada caso, pero que podía llegar a alcanzar los cientos de kilómetros.

El problema fue resuelto mediante una estructura realizada a base de arcos que jugó un papel primor­dial para satisfacer esta demanda. La propia palabra romana Aquaeductus (conducto de agua) indica claramente qué es un acueducto. No se trata de un puente que transporta agua, aunque algunas veces presenta el aspecto de éstos, sino de un canal hecho por el hombre con el fin de poder transportar el agua mediante la propia acción de la gravedad, evitando así la necesidad de aplicar presiones para provocar ese recorrido.

Vitruvio describe tres tipos de acueductos: los conductos de piedra, las tuberías de plomo o bronce y las de arcilla, de peor calidad. Las tuberías de bronce y plomo eran demasiado caras de fabricar y mantener; ello hizo que solo fuesen empleadas puntualmente para la construcción de sifones. A diferencia de éstas, las conducciones de piedra fueron las más extendidas, resolviéndose en todos los caso de un modo similar. La forma de resolver estos conductos era la siguiente: se definía un canal de piedra –aunque en la última época, se hacían también de hormigón o, incluso, se excavaban directamente en la roca- llamado también specus, con forma de “U” del tamaño aproximado del hueco de una puerta actual. Vitruvio comenta que este canal debía quedar siempre “cubierto con un arco por arriba, para proteger el agua del sol y dificultar el envenenamiento de las aguas por el enemigo”; este último motivo es la justificación de que muchos acueductos primitivos fuesen subterráneos. Estas techumbres empleadas para cubrir los acueductos eran siempre de uno de estos tres tipos principales: el primero de ellos, era el formado por una pieza plana de piedra, el segundo estaba compuesto por dos piezas de piedra iguales apoyadas la una sobre la otra y, el tercero, se resolvía mediante un arco de medio punto.

Para construir estos acueductos de forma que formasen una lí­nea de descenso continua, era necesario en muchas ocasiones excavar túneles que atravesaran ciertas montañas intermedias y también construir puen­tes sobre los valles. Como es lógico, los romanos vieron que el arco era indispensable en esta labor, especialmente al hacer cruzar sus acueductos sobre valles, donde con frecuencia tenían que abarcar tam­bién ríos.

Existieron once acueductos que suministraban a la ciudad de Roma, el más perfecto fue el Aqua Claudia, de principios del siglo I d. C. Sin embargo, los restos más impresionantes están fuera de Italia, tal es el caso del acueducto de Ni­mes –el famoso Pont du Gard- formado por tres hileras de ar­cos de 48 metros de altura y 270 de largo, que era parte de un acueducto que traía agua a Nimes desde un manantial que estaba a 40 kilómetros de distancia.

Acueducto de Segovia.

Posiblemente sea el mejor y más completo acueducto que nos queda de todos los que se construyeron en el Imperio Romano, no solo por su excelente conservación, sino también por su concepto, tamaño y diseño.

Ha sufrido algunas destrucciones parciales, remodelaciones e incluso las desaparición parcial de sillares, en concreto de cornisas.

La grandiosidad, armonía e integración que la obra aporta al paisaje de la ciudad han sido motivo fundamental para que en que, en las acciones de restauración se mantuviese el diseño original, siendo la más importante la acometida por los Reyes Católicos. Es, sin duda, la obra de ingeniería más artística y monumental de la historia romana.

Su datación es complicada, ya que no nos quedan inscripciones claras o documentación suficiente para certificar el origen de su construcción. Se le ha atribuido a Trajano, a Cludio, a Nerva o a Domiciano. Pero lo que es seguro es que debió ser a finales del S.I o primeros del S.II..
El acueducto toma el agua del río Frío situado a 18 km. de la ciudad, la Secovia romana. Se conduce mediante un canal de 0,30 m. de ancho y 0,30 m. profundo. Discurre a cielo abierto hasta el pinar de Balsaín, donde se entierra hasta llegar a un primer filtro de arena -turris aquae-. Desde ese punto el cauce se eleva sobre un muro -parte de la conducción esta hoy perdida- que sesemboca en un segundo deposito de decantación. Este está protegido por una caseta rectagular de 7,70 m. por 4,80 m. de planta con una bóveda de cañon ligeramente apuntado. El estanque interior mide 4,30 m. por 2,20 m. de planta y 2,60 de profundidad. Su fábrica esta compuesta por seis hileras de sillares.

De este segundo depósito sale la conducción elevada que es conocida en todo el mundo. Está compuesta de 166 arcos de medio punto -68 sencillos y 44 dobles superpuestos-, y su longitud total es de 638 m.
Para saber más

miércoles, 16 de octubre de 2019

lunes, 14 de octubre de 2019

House of Caecilius Lucundus en Pompeya

El foro Romano, Arquitectura

Artículo II sobre el foro, tomado del blog mi moleskine arquitectonico

Templo de Antonino y Faustina. Foto cortesía de dfworks

Como símbolo de la majestad y monumentalidad imperiales, los foros romanos se caracterizaron por la imponente construcción de templos y edificios seculares, así como por su ornamentación con estatuas y motivos alegóricos.

Restos de la basílica de Majencio

La anterior entrada estuvo dedicada a la evolución y trazado urbano de los foros en Roma, el presente post explorará algunos de sus monumentos más conspicuos.

CURIA JULIA

“Curia” deviene de “co-viria”, que significa “asociación de hombres” y “Senado” deriva de “senex”, que significa “hombre viejo”. La curia era originalmente el lugar donde se reunían los ancianos de las tribus cercanas a Roma. La antigua Curia Hostilia, un modesto edificio donde el senado se reunía en modestas bancas de madera durante la República, fue quemada por una turba en el 52 a.C.
La Curia Julia fue comenzada por Julio César en 44 a.C. y culminada por su hijo adoptivo Augusto en 29 a.C.


El edificio de ladrillo, estaba originalmente recubierto de mármol en su mitad inferior y estuque imitando mármol en la superior, en el mismo estilo que las Termas de Caracalla. Presenta una planta rectangular de 25.2 x 17.6 m y 15.4 m de altura y está ligeramente girada con respecto a la antigua Curia Hostilia, definiendo con más claridad el contorno espacial del foro.


Frente a la fachada había un pórtico de columnas jónicas, llamado Chalcidium, que fue dedicado a la diosa Minerva, y que cubría unas escaleras alargadas. Tenía también dos enormes puertas de bronce, que fueron movidas a la iglesia San Giovanni in Laterano por Borromini, durante el barroco.


El interior es una habitación simple que acogía a 300 senadores. En la parte posterior estaba el podium, donde estaba el presidente del senado.


En las paredes laterales había tres nichos, los centrales con un pedimento semicircular y los otros con uno triangular.

Techo de la Curia. Foto cortesía de jere7my
La Curia que vemos hoy fue restaurada por Diocleciano en 283 d.C, tras ser parcialmente destruida por un incendio. A esta época corresponde la actual decoración visible en el piso de mosaico.
Foto gmcdowel

A principios del siglo VII fue transformada en la Iglesia de San Adriano.

Foto cortesía de antmoose

En los años 1930s Mussolini mandó demoler la iglesia y restaurar el edificio lo más cercanamente a su estado original.

TEMPLO DE ANTONINO Y FAUSTINA

Es el edificio mejor conservado del Foro Romano. Se ubica al este de la Basílica Emilia, frente a la Vía Sacra. Fue construido por Antonino Pio a la muerte de su esposa Faustina en 141 d.C.
El edificio descansa en un podio y consta de una cella originalmente revestida en mármol, un pronaos de 6 columnas orden corintio con capiteles tallados en mármol blanco, y de una altura de 17 m. El friso tiene una decoración de grifos. La construcción descansa sobre un estilóbato.


Destaca por la simplicidad y pureza de su estilo, que es corintio, próstilo y hexástilo.
En las columnas pueden verse marcas de las incisiones que se hicieron en la Edad Media, a fin de derribarlas mediante cuerdas.


En el siglo XVII el templo fue convertido en la Iglesia de San Lorenzo in Miranda.


BASILICA JULIA

Este edificio alargado de 109 x 48 m fue iniciado por Julio César en el 54 a.C., concluido por Augusto en el 12 a.C. y reconstruido por Diocleciano en 283 d.C. La basílica es una de las tipologías más importantes en la arquitectura romana y que luego sería adoptada en las iglesias del cristianismo.


La basílica descansaba sobre un podio y estaba rodeada por una columnata de dos niveles. Su nave principal, de 82 x 18 m y tres pisos de altura y podía dividirse en cuatro partes gracias a estructuras de madera removibles. Además, tenía otras dos naves menores a los costados. Dentro de sus funciones acogía cortes civiles y tiendas.



BASÍLICA EMILIA

Paralela a la basílica Julia este edificio de planta trapezoidal tenía 70 x 30 m constaba de tres naves, siendo la central de 12 m de ancho. Estaba rodeado por una arcada de dos niveles, compuesta de 16 arcos.



Fue construida en 179 a.C. por Aemilius Lepidus y ampliada a través de los siglos. El edificio vino a reemplazar a las antiguas tabernae del antiguo foro romano, por lo que se incluyeron nuevas tiendas llamadas tabernae novae.


TEMPLO DE SATURNO

Henos aquí, a los pies de lo que queda del templo de Saturno, 8 columnas de su pórtico. La escala es, en efecto, monumental, y uno no puede evitar conmoverse al imaginar la sensación que habría producido al ciudadano común cuando estaba construido.


Este templo es la estructura más antigua de la zona, data entre 501 al 498 a.C. y además de templo era la casa del tesoro del Estado Romano. Era un témplo jónico. Al interior albergaba la estatua de Saturno, dios de la agricultura.

Foto cortesía de Ramon San Juan.

ARCO DE SEPTIMIO SEVERO

El arco de Septimio Severo (o Séptimo, cuyo nombre no tiene nada que ver con el ordinal 7), fue erigido en el 203 por sus hijos Caracalla y Geta para celebrar los triunfos del emperador . Es una portada de mármol ricamente decorada en bajorrelieves, con un arco mayor central y dos pequeños arcos laterales (otra referencia al emperador y sus hijos). Sobresalen cuatro columnas, y sobre el arco originalmente había una escultura de bronce de una cuadriga del emperador con sus dos hijos. Un detalle curioso es que, luego de que el sangriento Caracalla matara a su hermano Geta delante de su madre, mandó borrar su nombre de todos los monumentos en el imperio.



La tercera y última parte de esta serie dedicada a los foros versará sobre el interesante Mercado de Trajano. Hasta entonces.
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