martes, 8 de noviembre de 2016

La herencia Romana en Castilla y León

Ciudades romanas en Castilla y León ( información tomada de La Pervivencia del mundo romano en Castila y León

Clunia y Tiermes fueron dos de las ciudades de nuestra Comunidad Autónoma que tuvieron un destacado papel en la primitiva historia de la Hispania Romana. Situadas en las provincias de Burgos y Soria respectivamente y no muy alejadas entre sí, ambas fueron ciudades arévacas luego romanizadas. Emplazadas en plataformas elevadas por encima de los 1.000 metros de altitud y cercanas a ríos, en ellas se pueden observar perfectamente cómo las razones geoestratégicas son fundamentales a la hora de escoger el asentamiento de una población.

Clunia, que ya era municipio desde tiempos de Tiberio, se convirtió en Colonia Sulpicia por iniciativa de Galba en agradecimiento al apoyo que la ciudad le prestó para ser proclamado emperador. Y fue, como Astorga, capital de uno de los conuentus iuridicus creados por Claudio más extensos de la provincia tarraconense. Tiermes no tuvo una importancia equiparable pero, sin embargo, es hoy un referente ineludible por su arquitectura rupestre, propiciada por su situación sobre una roca arenisca que pudo ser trabajada fácilmente (para saber más sobre Clunia).

Las villas Romanas

Una de las villas romanas más importantes de Castilla y León es la de La Olmeda que, situada en Pedrosa de la Vega (Palencia), constituye una enorme mansión residencial de un gran propietario rural del Bajo Imperio. Orientada hacia el mediodía en una llanura en la margen derecha del río Carrión, de la villa se conserva la zona residencial o villa urbana – el edificio habitado por el propietario y su familia- decorada con numerosos y excelentes mosaicos que nos hablan de la prosperidad económica y social de su dueño. La suntuosidad de la casa, cuyos muros estuvieron enlucidos y pintados y con un complejo termal que está en proceso de excavación, unida a la riqueza de los útiles domésticos, piezas del ajuar femenino o las monedas encontradas, nos permiten suponer una importantísima explotación agrícola y ganadera (para saber más sobre la Olmeda).

Las Calzadas

Dentro del ingente patrimonio artístico y cultural que hemos heredado de Roma, las calzadas son probablemente los elementos menos valorados. Por su condición de obras de ingeniería y arquitectura utilitaria. A pesar de que, sin embargo, muchos estudiosos modernos coincidan en referirse a ellas como el principal monumento de la romanización. Roma desarrolló su red viaria paralelamente a su expansión militar y a través de ella extendió su cultura uniformando hábitos políticos, militares, administrativos o sociales. Las calzadas romanas fueron de esta manera torrente colosal de ideas, como más tarde lo serían en época medieval otros grandes caminos europeos. Uno de los ejemplos más ilustrativos que conservamos en nuestro territorio es la Vía de la Plata, ejemplo paradigmático de calzada romana llamada a pervivir hasta la actualidad por su importancia en los siglos posteriores como vía de peregrinación Santiago o cañada real (para saber más).


Las Médulas

Declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1997, Las Médulas son el grandioso vestigio de la que fue, entre los siglos I y III de nuestra era, la mayor explotación de oro de toda la Hispania romana. Y aunque hay pruebas evidentes de que los pueblos indígenas ya extraían este metal, fueron los romanos quienes lo hicieron de manera intensiva y con técnicas mucho más avanzadas: la ruina montium de que nos habla Plinio el Viejo, consistente en la excavación de una red de galerías en el interior de las montañas que se desplomaban al introducir en ellas trombas de agua previamente acumuladas en depósitos. Todos los indicios apuntan a que la conquista del noroeste de la Península Ibérica se debió a razones económicas: Roma sometió a los astures para garantizarse un metal estratégico convirtiendo su territorio en la principal zona aurífera de Hispania y, probablemente, del Imperio (para saber más: mineria del oro , medulas ).

La pervivencia de la ciudad romana

Astorga, capital de los astures y amacos en el tiempo de la dominación romana, lo fue más tarde de un conuentus iuridicus de dilatadísima extensión. El nacimiento de la ciudad, al amparo de las condiciones surgidas por la ocupación romana en el noroeste peninsular, vino marcado precisamente por su condición de capital de un territorio en el que situó la mayor explotación aurífera de la Hispania Romana: Las Médulas. La organización política, administrativa y militar en esta parte del imperio se hizo en función de un único objetivo: desarrollar y proteger la minería del oro. Astorga, extraordinario cruce de caminos, pues en ella confluían las calzadas que llevaban a lugares como Mérida, Braga, Lugo o Zaragoza, fue una ciudad importantísima cuyos numerosos vestigios arqueológicos nos permiten hacernos una interesante idea de la vida urbana (para saber más 1 y 2 ).

Organiza esta informacion pues forma parte del material que debes conocer para preparar el esquema final de la leccion.
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