lunes, 30 de enero de 2017

Comentario escultura gótica

Portada del Sarmental. Burgos


Realiza el comentario de las siguientes imágenes
Reims. Jambas laterales. Anunciación y Visitación


lunes, 23 de enero de 2017

Trabajo con plantas y alzados



Relaciona las plantas con sus alzados, indica a dónde pertenecen y establece los diferencias más importantes entre ellas



domingo, 22 de enero de 2017

Paseo por la arquitectura y escultura gótica francesa

Primer Gótico
Abadía de Saint Denis.
Para muchos, en la Abadía de Saint Denis nace el nuevo espíritu gótico a principios del siglo XII

Catedral de Laon.
Erigida a finales del siglo XII. Destaca por su portada triple abocinada en profundidad con gabletes, rosetón. También son interesantes sus dos torres, la tribuna y algunas vidrieras.

Catedral de Notre Dame de París.
Es un gran edificio de planta de cruz latina. Se divide en cinco naves y tiene doble girola

Destaca la belleza de su tribuna y el cimborrio. Hay que destacar los esbeltos arcos y finas columnas de la tribuna cuya función no es la de sostener, sino la de adornar. Las bóvedas de crucería son sexpartitas, que dividen la cubierta en triángulos llamados plementos.En el exterior de la Catedral de Notre Dame son destacables las puertas en el transepto con grandes rosetones. También es muy destacable el juego de arbotantes, pináculos, ventanales góticos.
La fachada principal muestra un gran equilibrio de líneas horizontales y verticales, heredado del románico, dando al edificio un aspecto muy clásico.
Presenta tres puertas y un gran friso con estatuas.
Gótico Puro o Clásico en Francia durante el siglo XIII
En este periodo, los tres edificios más importantes son las catedrales de Chartres, Amiens y Reims, además de Santa Capilla (Sainte Chapelle) de París. Las tres primeras catedrales citadas fueron construidas antes de 1220.
Catedral de Chartres.
El exterior de la catedral de Chartres es muy homogéneo. Presenta una fachada principal en H con tres grandes puertas muy abocinadas enmarcadas por dos torres rematadas en chapiteles apiramidados, aunque no son exactamente iguales. También destaca el gran rosetón central.

Interiormente presenta cinco naves laterales desde el crucero y tres naves en la línea longitudinal, sin cimborrio. Los soportes son pilares poligonales con columnas cilíndricas adosadas en las aristas. La cabecera tiene doble girola y absidiolos.

Destacan los grandes ventanales del claristorio y la desmaterialización de los muros. Este mundo de vidrieras permite unos apasionantes juegos de luz cambiante dependiendo del momento del día, alternado los ejes de la visión.
Catedral de Amiens.
La fachada exterior está intensamente decorada. Tiene forma de H con dos torres ligeramente diferentes. Muestra tres portadas típicamente góticas con gabletes. También hay puertas importantes en el crucero.

Al interior se aprecian las cinco naves hasta el crucero y luego tres separadas por soportes verticales muy estilizados. La cabecera lleva girola con siete absidiolos. El crucero lleva cúpula estrellada. El ábside tiene coronas de capillas radiales.
Catedral de Reims.

El interior de Reims es similar a la de Amiens. La Catedral de Reims tiene planta de cruz latina con cinco naves., girola doble, corona de capillas radiales. Cubierta de bóveda de crucería. El calado de las ventanas proporciona un rico juego con la luz.

Exteriormente llama la atención su acusada tendencia a la verticalidad. La fachada principal es muy homogénea don dos torres iguales y triple portada muy abocinada con gabletes.
De nuevo, llama la atención el rico juego de arbotantes, contrafuertes y pináculos y su excepcional escultura monumental.
Santa Capilla de París.
Es obra de Fines del siglo XIII. Es uno de los mejores ejemplos del anhelo del gótico francés por la desmaterialización del muro y de obtener la preeminencia del vano sobre el macizo
( Tomado de...)



Arquitectura

Arquitectura gótica


Arquitectura Gótica por ramtari

viernes, 20 de enero de 2017

Monasterio Cisterciense de Moreruela

Escrito por A. García Omedes. Tomado de Arquivoltas

Las ruinas del Monasterio de Moreruela se sitúan a 33 kilómetros al norte de Zamora, casi equidistante de ésta y Benavente. No hay problemas para llegar al lugar, puesto que se halla bien indicado en los desvíos. Para los amantes del románico y las viejas piedras el lugar es absolutamente magnífico. A pesar de su lamentable estado de "gloriosa ruina", pasa unas horas entre sus muros bien merece la pena aun teniendo en cuenta lo alejado de su localización (con respecto a Aragón, claro).

Sus dimensiones aproximadas son de 68 metros, de hastial de poniente a exterior de ábside, por 20 de achura de sus tres naves. La cabecera mide 28 metros de ábside sur al del lado norte.
Antes de este monasterio, hubo otro en Moreruela de Suso fundado por San Froilán a finales del IX, reinando Alfonso III. Se ubicaba en la orilla opuesta del Esla. En 1143 fue trasladado a este enclave según consta en su re-fundación, otorgada por Alfonso VII a Don Ponce de Cabrera. Es considerado como el primer enclave del Cister en nuestro país, aun cuando hay voces discordantes al respecto. La desamortización de 1836 supuso su desgraciado declive. Es Monumento Nacional desde el 3 de junio de 1831.
Se trata sin duda de una magnífica obra elaborada con cuidada sillería de arenisca perfectamente escuadrada y ajustada en la que existe gran profusión de marcas de cantería de cuidada factura, algunas de ellas dignas de mención, como se verá al final del trabajo. El hecho de hallar tan diverso número de marcas da una idea de la magnitud de las cuadrillas dedicadas a su construcción, así como el notable potencial económico de los comitentes.
Lo visto encaja perfectamente con la norma general edificativa del Cister en España. Basta dar un vistazo a Veruela en Aragón, o a Fitero en Navarra, para comprender que son resultados evidentes de una forma única de plantear la edificación, aunque cada uno de ellos tenga sus matices diferenciales.
En el caso de Moreruela, se trata de un edificio de planta de cruz latina, canónicamente orientado. Su cabecera es monumental y afortunadamente la parte mejor conservada del conjunto. Siete absidiolos en disposición radial en torno a la girola que rodea el majestuoso altar central. Todos ellos abren a la nave transepto. Y tras ella, la nave del templo, organizada al interior en tres naves de nueve tramos definidos por otras tantas parejas de pilares cruciformes de los que resta su arranque. Las naves laterales son angostas, en consonancia con la dimensión del deambulatorio al que continúan.
La cabecera, como decía, es de una elegante monumentalidad. Fue estructurada en tres niveles, emergiendo con fuerza en su centro el correspondiente al gran altar mayor (Imágenes 3 a 5). Siete (número mágico) absidiolos dispuestos radialmente constituyen el primer nivel, que rodea al conjunto a la vez que le aporta el elemento de contrafuerte necesario para poder elevar la fábrica hasta el punto previsto. Dicen los arquitectos que las cabeceras románicas son "autoportantes". Cilindro absidal y bóveda componen un todo de gran solidez y difícil ruina (Ello explica el hecho de que las más de las veces lo que se arruina es la nave; pero no la cabecera). Los absidiolos poseen semicolumnas adosadas como única decoración y ventanal centrado, a excepción de los laterales -que abren al transepto- en los que el vano es lateral (y con columnillas y capiteles con decoración vegetal en el del lado norte).
De entre los absidiolos, emerge la estructura semicircular del paramento externo del deambulatorio con sus pilastras-contrafuerte en la unión de cada dos absidiolos y sus muros planos entre ellas, aportando un contorno poligonal al mismo. En cada muro abre un vano de medio punto derramado de sencilla decoración. Y en el presbiterio, óculo y vano (Imagen 2).
Por fin, continuando el paramento interior del deambulatorio se eleva, majestuosa, a considerable altura la estructura del ábside central. De planta semicircular, segmentada en lienzos por pilastras contrafuerte en la misma disposición que lo visto en el deambulatorio. Y entre cada dos de ellas, un alargado vano de medio punto decorado con arquivoltas y capiteles sencillos al modo cister, que a buen seguro proporcionarían una notable iluminación al interior. Remata la estructura en altura una decoración de arquillos ciegos en tres niveles. En el inferior, de mayos amplitud y apeados en mensulillas. Y por encima otras dos filas, superpuestas, que transforman a los pequeños arquillos en una sucesión de oquedades de medio punto de bello resultado estético.
Y a poniente de la cabecera descrita hallamos la nave transepto, de eje perpendicular al mayor del templo de casi treinta metros de longitud y de notable altura, tanta como la del ábside central. Todavía impresiona elevar la vista desde el interior hacia lo que resta de sus bóvedas. Al lado sur de esta nave, abre una portada, hoy cegada, de tres arquivoltas y guardapolvo, con capiteles de decoración vegetal y basas, faltando los fustes. Debió de corresponder funcionalmente al acceso al cementerio, puesto que el claustro se sitúa al lado norte. En altura, un óculo que contribuyó a iluminar el interior. Sobre su lado norte se alza una espadaña bífora, recrecida con un cuerpo más de ladrillo y un solo vano, sobre la que abundan nidos de cigüeñas. En mi visita de agosto/2006, vacíos, y de uno de ellos colgando los restos de una de esas aves, en absoluta consonancia con el silencio y abandono del lugar. Para seguir leyendoI , II,
Aquí te presento dos propuestas de reconstrucción
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jueves, 19 de enero de 2017

Monasterios Cistercienses

" San Bernardo de Claraval dio un impulso considerable al crecimiento de la orden cisterciense que en 1153, tan sólo 38 años después de que fundase la abadía de la que fue titular, contaba con 343 monasterios, de los que 68 se habían creado por irradiación de los monjes de Claraval. Estos monasterios se solían asentar sobre terrenos yermos pero con abundancia de agua que los propios monjes, o por medio de hermanos conversos, roturaban y cultivaban. Si durante el siglo XI los monjes cluniacenses habían asumido un gran protagonismo dentro de la iglesia, ocupando sus más altos cargos y dignidades y ejerciendo su influencia sobre el poder civil, en el siglo XII ese papel les correspondió desempeñarlo a los cistercienses que elevaron la orden a las mayores cotas de prosperidad y expansión de su historia.

....Las abadías cistercienses respondían a un vasto programa constructivo que comprendía instalaciones tan diversas como la hospedería, la enfermería, el molino, la fragua, el palomar, la granja, los talleres y todo aquello que prestara servicio a una comunidad autosubsistente. Obviamente, el núcleo monacal propiamente dicho lo componían las dependencias residenciales y la iglesia. Formaban todas ellas lo que denominaban el cuadrado monástico que solía estar integrado por:
  • La iglesia: de una o tres naves con planta de cruz latina, cubierta con bóveda de cañón u ojival; cabecera manifiesta al exterior y orientada al este, formando un espacio rectangular liso o, más adelante, un ábside circular; ancho transepto con capillas en el lado oriental de los brazos; santuario o presbiterio elevado algunos peldaños para realzar la posición del altar; coro de los monjes ocupando los primeros tramos de la nave central y, a veces, parte del crucero; coro de conversos o legos, ocupando los tramos más occidentales, es decir, los más alejados del santuario; pórtico o nártex al pie de la nave para dar entrada ocasional a la iglesia a visitantes ajenos a la comunidad.
  • El claustro: galería de cuatro lados formando normalmente un cuadrado de entre 25 y 35 metros. Se adosaba siempre a la iglesia con la que tenía comunicación directa; preferentemente se disponía junto al lateral sur de la nave, aunque no es infrecuente encontrarlo anexo al lateral norte. Abarcaba en su interior un patio al que se abría por arquerías de medio punto u ojivales, según la época de su construcción.
  • La sala capitular: espacio generalmente cuadrado en el que se celebraban las reuniones monacales bajo la presidencia del abad. Una puerta central y dos ventanales dispuestos a uno y otro de los lados de aquélla proporcionaban acceso a las personas y a la luz desde la galería oriental del claustro. En el perímetro interior de la sala se situaban los asientos de los monjes y en posición presidencial el del abad. La cubierta se resolvía con bóveda de arista o crucería sobre columnas exentas en el interior. Era el único recinto, además de la iglesia, en el que la arquitectura expresaba la solemnidad de su dedicación.
  • El dormitorio de los monjes: se solía ubicar en segunda planta y no era sino una prolongada nave con separaciones de tabiquería baja. Dos escaleras proporcionaban el acceso: la escalera de día, que comunicaba con el claustro, y la escalera de maitines que lo hacía con el transepto de la iglesia para acudir directamente a la oración nocturna.
  • La sala de los monjes: dotada de amplios ventanales, pues se utilizaba no sólo como estancia sino como scriptorium o lugar donde se escribían y copiaban los libros y documentos. Solía ser el único lugar calefactado por una chimenea, por lo que también recibía la denominación de calefactorium.
  • El dormitorio de los conversos: similar al de los monjes pero sin acceso a la iglesia.
  • El refectorio: comedor de los monjes en el que se disponía un púlpito para la lectura de obras piadosas durante la comida. Se encontraba en planta baja con acceso desde el claustro y en comunicación con la cocina (Wikipedia)

miércoles, 11 de enero de 2017

Frescos de S. Clemente de Tahull

BOE-Normativa prueba de acceso a la Universidad

En este enlace tienes la información que publicó el BOE, el 23 de diciembre de 2016 sobre las características, el diseño y el contenido de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad, las fechas máximas de realización y de resolución de los procedimientos de revisión de las calificaciones obtenidas, para el curso 2016/2017.

martes, 10 de enero de 2017

lunes, 9 de enero de 2017

Las Pinturas de S. Isidoro de León

Pinturas murales del Panteón Real de San Isidoro de León


Historia material
La decoración pictórica, realizada en el siglo XII, se desarrolla en las bóvedas, arcos y paramentos verticales, y acompaña en las zonas superiores del Panteón a las sepulturas de los Reyes de León allí conservados. El Panteón de los Reyes es el lugar en el que reposan los reyes de León (en él yacen hasta 33 miembros de la Corte leonesa).

Están en el nártex o pórtico occidental de la primitiva iglesia. Es una construcción de planta cuadrada de tres naves.

La Capilla de los Arcos, así llamada, porque une el recinto del Panteón con la muralla, mediante bóvedas de arista y arcos fajones.

La cronología del Panteón es dudosa, se daba por fecha segura la anterior a 1063, en que es consagrada la iglesia de Fernando I. También es dudosa la datación de las pinturas murales, que tuvieron qu
e ser ejecutadas antes de 1149, fecha en que se consagró la nueva iglesia.
Las seis bóvedas están totalmente decoradas con pinturas murales de tal belleza, extensión y conservación que al recinto se le ha dado el nombre de Capilla Sixtina del arte románico.
Están realizadas al fresco sobre el yeso blanco. Las escenas se enmarcan por orlas decorativas. Se desconoce el autor o autores de la obra. El programa iconográfico es variado: escenas evangélicas ,representan episodios de la vida y muerte de Jesucristo, y del Apocalipsis, personajes del santoral y un calendario agrícola, junto a otras decoraciones religiosas, geométricas y vegetales.
Estado de conservación
La problemática de las pinturas de San Isidoro era extremadamente grave. La película pictórica presentaba acusados riesgos de desprendimientos en las pinceladas de mayor grosor, coincidentes con los rostros de los personajes, así como en los bordes de las bases blanquecinas de cal utilizadas como fondo de las escenas. Asimismo, se presentaban ausencias notables de la pintura de las figuras y de la base blanquecina, pérdidas que indicaban de manera orientativa el estado que tendrían las escenas si no se intervenía de forma urgente.
Los morteros, soportes de la decoración pictórica, se encontraban tam
bién con grandes problemas de oquedades y los consiguientes riesgos de desprendimientos en algunas de sus zonas
Tratamiento
La situación presentada exigió que se realizase una pronta intervención. Así, la restauración de las pinturas murales del Panteón Real, estuvo enfocada a la aplicación de tratamientos de Conservación Material en las zonas donde la película pictórica y los morteros subyacentes presentaban los mencionados problemas.

Tarea: Realiza el comentario de las imágenes que aparecen

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