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lunes, 16 de diciembre de 2019

Monasterio Cisterciense de Moreruela

Escrito por A. García Omedes. Tomado de Arquivoltas

Las ruinas del Monasterio de Moreruela se sitúan a 33 kilómetros al norte de Zamora, casi equidistante de ésta y Benavente. No hay problemas para llegar al lugar, puesto que se halla bien indicado en los desvíos. Para los amantes del románico y las viejas piedras el lugar es absolutamente magnífico. A pesar de su lamentable estado de "gloriosa ruina", pasa unas horas entre sus muros bien merece la pena aun teniendo en cuenta lo alejado de su localización (con respecto a Aragón, claro).

Sus dimensiones aproximadas son de 68 metros, de hastial de poniente a exterior de ábside, por 20 de achura de sus tres naves. La cabecera mide 28 metros de ábside sur al del lado norte.
Antes de este monasterio, hubo otro en Moreruela de Suso fundado por San Froilán a finales del IX, reinando Alfonso III. Se ubicaba en la orilla opuesta del Esla. En 1143 fue trasladado a este enclave según consta en su re-fundación, otorgada por Alfonso VII a Don Ponce de Cabrera. Es considerado como el primer enclave del Cister en nuestro país, aun cuando hay voces discordantes al respecto. La desamortización de 1836 supuso su desgraciado declive. Es Monumento Nacional desde el 3 de junio de 1831.
Se trata sin duda de una magnífica obra elaborada con cuidada sillería de arenisca perfectamente escuadrada y ajustada en la que existe gran profusión de marcas de cantería de cuidada factura, algunas de ellas dignas de mención, como se verá al final del trabajo. El hecho de hallar tan diverso número de marcas da una idea de la magnitud de las cuadrillas dedicadas a su construcción, así como el notable potencial económico de los comitentes.
Lo visto encaja perfectamente con la norma general edificativa del Cister en España. Basta dar un vistazo a Veruela en Aragón, o a Fitero en Navarra, para comprender que son resultados evidentes de una forma única de plantear la edificación, aunque cada uno de ellos tenga sus matices diferenciales.
En el caso de Moreruela, se trata de un edificio de planta de cruz latina, canónicamente orientado. Su cabecera es monumental y afortunadamente la parte mejor conservada del conjunto. Siete absidiolos en disposición radial en torno a la girola que rodea el majestuoso altar central. Todos ellos abren a la nave transepto. Y tras ella, la nave del templo, organizada al interior en tres naves de nueve tramos definidos por otras tantas parejas de pilares cruciformes de los que resta su arranque. Las naves laterales son angostas, en consonancia con la dimensión del deambulatorio al que continúan.
La cabecera, como decía, es de una elegante monumentalidad. Fue estructurada en tres niveles, emergiendo con fuerza en su centro el correspondiente al gran altar mayor (Imágenes 3 a 5). Siete (número mágico) absidiolos dispuestos radialmente constituyen el primer nivel, que rodea al conjunto a la vez que le aporta el elemento de contrafuerte necesario para poder elevar la fábrica hasta el punto previsto. Dicen los arquitectos que las cabeceras románicas son "autoportantes". Cilindro absidal y bóveda componen un todo de gran solidez y difícil ruina (Ello explica el hecho de que las más de las veces lo que se arruina es la nave; pero no la cabecera). Los absidiolos poseen semicolumnas adosadas como única decoración y ventanal centrado, a excepción de los laterales -que abren al transepto- en los que el vano es lateral (y con columnillas y capiteles con decoración vegetal en el del lado norte).
De entre los absidiolos, emerge la estructura semicircular del paramento externo del deambulatorio con sus pilastras-contrafuerte en la unión de cada dos absidiolos y sus muros planos entre ellas, aportando un contorno poligonal al mismo. En cada muro abre un vano de medio punto derramado de sencilla decoración. Y en el presbiterio, óculo y vano (Imagen 2).
Por fin, continuando el paramento interior del deambulatorio se eleva, majestuosa, a considerable altura la estructura del ábside central. De planta semicircular, segmentada en lienzos por pilastras contrafuerte en la misma disposición que lo visto en el deambulatorio. Y entre cada dos de ellas, un alargado vano de medio punto decorado con arquivoltas y capiteles sencillos al modo cister, que a buen seguro proporcionarían una notable iluminación al interior. Remata la estructura en altura una decoración de arquillos ciegos en tres niveles. En el inferior, de mayos amplitud y apeados en mensulillas. Y por encima otras dos filas, superpuestas, que transforman a los pequeños arquillos en una sucesión de oquedades de medio punto de bello resultado estético.
Y a poniente de la cabecera descrita hallamos la nave transepto, de eje perpendicular al mayor del templo de casi treinta metros de longitud y de notable altura, tanta como la del ábside central. Todavía impresiona elevar la vista desde el interior hacia lo que resta de sus bóvedas. Al lado sur de esta nave, abre una portada, hoy cegada, de tres arquivoltas y guardapolvo, con capiteles de decoración vegetal y basas, faltando los fustes. Debió de corresponder funcionalmente al acceso al cementerio, puesto que el claustro se sitúa al lado norte. En altura, un óculo que contribuyó a iluminar el interior. Sobre su lado norte se alza una espadaña bífora, recrecida con un cuerpo más de ladrillo y un solo vano, sobre la que abundan nidos de cigüeñas. En mi visita de agosto/2006, vacíos, y de uno de ellos colgando los restos de una de esas aves, en absoluta consonancia con el silencio y abandono del lugar. Para seguir leyendoI , II,

jueves, 17 de octubre de 2019

Acueductos


Acueductos. Debido a las grandes dimensiones de las ciudades romanas y también por las propias características de esta civilización, los núcleos de población precisaban enormes cantidades de agua y ello obligó a buscar fuentes de suministro alternativo. Parece ser que, únicamente la ciudad de Roma, con una población de más de un millón de habitantes, precisaba alrededor de 1.324.000.000 litros de agua diarios para fines sanitarios, in­dustriales y también para exhibición públi­ca. Ante esta situación, era preciso idear un sistema que permitiese la conducción por gravedad de estas ingentes cantidades de agua desde manantiales situados a una distancia variable en cada caso, pero que podía llegar a alcanzar los cientos de kilómetros.

El problema fue resuelto mediante una estructura realizada a base de arcos que jugó un papel primor­dial para satisfacer esta demanda. La propia palabra romana Aquaeductus (conducto de agua) indica claramente qué es un acueducto. No se trata de un puente que transporta agua, aunque algunas veces presenta el aspecto de éstos, sino de un canal hecho por el hombre con el fin de poder transportar el agua mediante la propia acción de la gravedad, evitando así la necesidad de aplicar presiones para provocar ese recorrido.

Vitruvio describe tres tipos de acueductos: los conductos de piedra, las tuberías de plomo o bronce y las de arcilla, de peor calidad. Las tuberías de bronce y plomo eran demasiado caras de fabricar y mantener; ello hizo que solo fuesen empleadas puntualmente para la construcción de sifones. A diferencia de éstas, las conducciones de piedra fueron las más extendidas, resolviéndose en todos los caso de un modo similar. La forma de resolver estos conductos era la siguiente: se definía un canal de piedra –aunque en la última época, se hacían también de hormigón o, incluso, se excavaban directamente en la roca- llamado también specus, con forma de “U” del tamaño aproximado del hueco de una puerta actual. Vitruvio comenta que este canal debía quedar siempre “cubierto con un arco por arriba, para proteger el agua del sol y dificultar el envenenamiento de las aguas por el enemigo”; este último motivo es la justificación de que muchos acueductos primitivos fuesen subterráneos. Estas techumbres empleadas para cubrir los acueductos eran siempre de uno de estos tres tipos principales: el primero de ellos, era el formado por una pieza plana de piedra, el segundo estaba compuesto por dos piezas de piedra iguales apoyadas la una sobre la otra y, el tercero, se resolvía mediante un arco de medio punto.

Para construir estos acueductos de forma que formasen una lí­nea de descenso continua, era necesario en muchas ocasiones excavar túneles que atravesaran ciertas montañas intermedias y también construir puen­tes sobre los valles. Como es lógico, los romanos vieron que el arco era indispensable en esta labor, especialmente al hacer cruzar sus acueductos sobre valles, donde con frecuencia tenían que abarcar tam­bién ríos.

Existieron once acueductos que suministraban a la ciudad de Roma, el más perfecto fue el Aqua Claudia, de principios del siglo I d. C. Sin embargo, los restos más impresionantes están fuera de Italia, tal es el caso del acueducto de Ni­mes –el famoso Pont du Gard- formado por tres hileras de ar­cos de 48 metros de altura y 270 de largo, que era parte de un acueducto que traía agua a Nimes desde un manantial que estaba a 40 kilómetros de distancia.

Acueducto de Segovia.

Posiblemente sea el mejor y más completo acueducto que nos queda de todos los que se construyeron en el Imperio Romano, no solo por su excelente conservación, sino también por su concepto, tamaño y diseño.

Ha sufrido algunas destrucciones parciales, remodelaciones e incluso las desaparición parcial de sillares, en concreto de cornisas.

La grandiosidad, armonía e integración que la obra aporta al paisaje de la ciudad han sido motivo fundamental para que en que, en las acciones de restauración se mantuviese el diseño original, siendo la más importante la acometida por los Reyes Católicos. Es, sin duda, la obra de ingeniería más artística y monumental de la historia romana.

Su datación es complicada, ya que no nos quedan inscripciones claras o documentación suficiente para certificar el origen de su construcción. Se le ha atribuido a Trajano, a Cludio, a Nerva o a Domiciano. Pero lo que es seguro es que debió ser a finales del S.I o primeros del S.II..
El acueducto toma el agua del río Frío situado a 18 km. de la ciudad, la Secovia romana. Se conduce mediante un canal de 0,30 m. de ancho y 0,30 m. profundo. Discurre a cielo abierto hasta el pinar de Balsaín, donde se entierra hasta llegar a un primer filtro de arena -turris aquae-. Desde ese punto el cauce se eleva sobre un muro -parte de la conducción esta hoy perdida- que sesemboca en un segundo deposito de decantación. Este está protegido por una caseta rectagular de 7,70 m. por 4,80 m. de planta con una bóveda de cañon ligeramente apuntado. El estanque interior mide 4,30 m. por 2,20 m. de planta y 2,60 de profundidad. Su fábrica esta compuesta por seis hileras de sillares.

De este segundo depósito sale la conducción elevada que es conocida en todo el mundo. Está compuesta de 166 arcos de medio punto -68 sencillos y 44 dobles superpuestos-, y su longitud total es de 638 m.
Para saber más

sábado, 12 de octubre de 2019

Villa de Camarzana de Tera

En los siglos II y I a. C. se produce un crecimiento económico y la paulatina desaparición de los pequeños agricultores paralela a un significativo aumento de los latifundios. Esto repercute positivamente en las villae, cuya parte residencial pasa a ser cada vez más sofisticada y elegante constituyéndose en magníficas domus. Construidas frecuentemente en torno a un patio, comezaban a ser edificadas como casas de campo para los ricos, siendo cultivadas por arrendatarios y supervisadas por un administrador (vilicus). La mayoría de estas construcciones son abandonadas a finales del siglo II d. C. y las que perduran son transformadas de forma radical. Las causas son, fundamentalmente, un reestructuramiento de la producción motivado por la concentración de tierras y la competencia con la producción africana

En el territorio español se encuentran numerosos restos arqueológicos de villas romanas, vestigios de la Hispania Romana. Se conocen más de 500 villae. Entre ellos existen ejemplos de la Villa Romana de "El Ruedo" en Almedinilla (Córdoba), Villa romana de la Olmeda en Palencia , Villa romana de Almenara-Puras en Valladolid y Villa romana de Camarzana de Tera ( Zamora),las Villas romanas de Toralla en Vigo, la villa romana de Camesa-Rebolledo en el sur de Cantabria, las de Bruñel en Jaén, las de Ròtova en Valencia, las Villas romanas de Río Verde en Marbella. Algunas de ellas han sido musealizadas, tales como la Villa de las Musas en Arellano (Navarra). Algunos ejemplos como el de Torreáguila se encuentran en muy buen estado para ser estudiados.
Fuera del territorio de la Hispania Romana se encuentra la Villa de Adriano en Italia que es una de las más espectaculares construida en el siglo II porel emperador romano Adriano. Otros ejemplos en Italia es la villa romana del Casale. En Inglaterra existen villas en villa romana de Lullingstone. tomado de Wikipedia

Algunas noticias sobre La Villa Romana de Camarzana de Tera, sobre la Villa Romana de Camarzana en Wikipedia



"Los primeros hallazgos fueron exhumados con ocasión de los movimientos de tierras previos a la construcción de la carretera de Benavente a Mombuey, en la segunda mitad del siglo XIX. Gómez Moreno también se hizo eco de todo ello, además reconocer el castro prehistórico, pudo examinar in situ algunos fragmentos de tapices teselados repartidos por varias viviendas de particulares. Pero además anotó interesantes observaciones sobre el templo parroquial, que relacionó con el pasado romano de la localidad. Llamó la atención del erudito granadino el tamaño excepcional de los ladrillos empleados en su fábrica y el hecho de que el ábside semicircular no contara con vano alguno: "lo que hace creer que no fue hecho para uso cristiano". Pero lo más interesante, e inquietante a la vez, son los cimientos de un contraábside occidental que alcanzó a ver "con sus trechos laterales de muro hasta dar en las esquinas del rectángulo".
Las observaciones de Gómez Moreno no cuentan, a día de hoy, de corroboración arqueológica. Únicamente dos capiteles entregos, localizados desde antiguo en las inmediaciones de la villa romana, hoy en el Museo de Zamora, han contribuido a apuntalar esta interpretación de un posible templo paleocristiano o visigodo anterior. Pero el reciente hallazgo de un tercero, este exento, en la excavación misma de la villa romana no hace más que abrir el abanico de posibilidades sobre su cronología, adscripción estilística y funcionalidad concreta.
En 2007, con motivo de la construcción de un bloque de viviendas en el casco urbano de la localidad y dado el carácter protegido en las normas subsidiarias, el Servicio Territorial de Arqueología afrontó una intervención de urgencia. Posteriormente, ante la magnitud de los hallazgos, se optó por una ampliación de la misma que se extendió a prácticamente todo el solar. Al día de hoy los restos documentados se interpretan como un conjunto habitacional correspondiente a la pars urbana de una villa tardorromana. Una parte muy pequeña de lo que debió ser el conjunto total. Se identificó un patio o peristilo y diversas estancias con mosaicos geométricos y figurados de calidad notable. Entre las estancias exhumadas debe destacarse una rectangular ¿triclinium?, con un acceso principal y otro secundario, amortizado desde antiguo, con un mosaico figurado central con diferentes representaciones. Rodeando la escena principal ocho cartelas con cuatro cuadros en los ángulos que cobijan a caballos con los nombres de "GERMINATOR" (MBH entre las patas), FYBIX (MBM entre las patas), AERASIMIS (LBS entre las patas) y VENATOR QVI". Tomado del blog de...

Para más información: R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, "Poblamiento medieval y estructuras de poder en el norte de Zamora. Algunas reflexiones en torno a Camarzana de Tera", Brigecio. Revista de Estudios de Benavente y sus Tierras, 17 (2007), pp. 75-115.


OTRAS VILLAS:

martes, 8 de noviembre de 2016

La herencia Romana en Castilla y León

Ciudades romanas en Castilla y León ( información tomada de La Pervivencia del mundo romano en Castila y León

Clunia y Tiermes fueron dos de las ciudades de nuestra Comunidad Autónoma que tuvieron un destacado papel en la primitiva historia de la Hispania Romana. Situadas en las provincias de Burgos y Soria respectivamente y no muy alejadas entre sí, ambas fueron ciudades arévacas luego romanizadas. Emplazadas en plataformas elevadas por encima de los 1.000 metros de altitud y cercanas a ríos, en ellas se pueden observar perfectamente cómo las razones geoestratégicas son fundamentales a la hora de escoger el asentamiento de una población.

Clunia, que ya era municipio desde tiempos de Tiberio, se convirtió en Colonia Sulpicia por iniciativa de Galba en agradecimiento al apoyo que la ciudad le prestó para ser proclamado emperador. Y fue, como Astorga, capital de uno de los conuentus iuridicus creados por Claudio más extensos de la provincia tarraconense. Tiermes no tuvo una importancia equiparable pero, sin embargo, es hoy un referente ineludible por su arquitectura rupestre, propiciada por su situación sobre una roca arenisca que pudo ser trabajada fácilmente (para saber más sobre Clunia).

Las villas Romanas

Una de las villas romanas más importantes de Castilla y León es la de La Olmeda que, situada en Pedrosa de la Vega (Palencia), constituye una enorme mansión residencial de un gran propietario rural del Bajo Imperio. Orientada hacia el mediodía en una llanura en la margen derecha del río Carrión, de la villa se conserva la zona residencial o villa urbana – el edificio habitado por el propietario y su familia- decorada con numerosos y excelentes mosaicos que nos hablan de la prosperidad económica y social de su dueño. La suntuosidad de la casa, cuyos muros estuvieron enlucidos y pintados y con un complejo termal que está en proceso de excavación, unida a la riqueza de los útiles domésticos, piezas del ajuar femenino o las monedas encontradas, nos permiten suponer una importantísima explotación agrícola y ganadera (para saber más sobre la Olmeda).

Las Calzadas

Dentro del ingente patrimonio artístico y cultural que hemos heredado de Roma, las calzadas son probablemente los elementos menos valorados. Por su condición de obras de ingeniería y arquitectura utilitaria. A pesar de que, sin embargo, muchos estudiosos modernos coincidan en referirse a ellas como el principal monumento de la romanización. Roma desarrolló su red viaria paralelamente a su expansión militar y a través de ella extendió su cultura uniformando hábitos políticos, militares, administrativos o sociales. Las calzadas romanas fueron de esta manera torrente colosal de ideas, como más tarde lo serían en época medieval otros grandes caminos europeos. Uno de los ejemplos más ilustrativos que conservamos en nuestro territorio es la Vía de la Plata, ejemplo paradigmático de calzada romana llamada a pervivir hasta la actualidad por su importancia en los siglos posteriores como vía de peregrinación Santiago o cañada real (para saber más).


Las Médulas

Declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1997, Las Médulas son el grandioso vestigio de la que fue, entre los siglos I y III de nuestra era, la mayor explotación de oro de toda la Hispania romana. Y aunque hay pruebas evidentes de que los pueblos indígenas ya extraían este metal, fueron los romanos quienes lo hicieron de manera intensiva y con técnicas mucho más avanzadas: la ruina montium de que nos habla Plinio el Viejo, consistente en la excavación de una red de galerías en el interior de las montañas que se desplomaban al introducir en ellas trombas de agua previamente acumuladas en depósitos. Todos los indicios apuntan a que la conquista del noroeste de la Península Ibérica se debió a razones económicas: Roma sometió a los astures para garantizarse un metal estratégico convirtiendo su territorio en la principal zona aurífera de Hispania y, probablemente, del Imperio (para saber más: mineria del oro , medulas ).

La pervivencia de la ciudad romana

Astorga, capital de los astures y amacos en el tiempo de la dominación romana, lo fue más tarde de un conuentus iuridicus de dilatadísima extensión. El nacimiento de la ciudad, al amparo de las condiciones surgidas por la ocupación romana en el noroeste peninsular, vino marcado precisamente por su condición de capital de un territorio en el que situó la mayor explotación aurífera de la Hispania Romana: Las Médulas. La organización política, administrativa y militar en esta parte del imperio se hizo en función de un único objetivo: desarrollar y proteger la minería del oro. Astorga, extraordinario cruce de caminos, pues en ella confluían las calzadas que llevaban a lugares como Mérida, Braga, Lugo o Zaragoza, fue una ciudad importantísima cuyos numerosos vestigios arqueológicos nos permiten hacernos una interesante idea de la vida urbana (para saber más 1 y 2 ).

Organiza esta informacion pues forma parte del material que debes conocer para preparar el esquema final de la leccion.

viernes, 6 de junio de 2014

Panorama artístico en Castilla y León

Castilla y León también ha evolucionado siguiendo las tendencias que tienen su apogeo en otros zonas pero que aquí presenta muy dignos representantes.

Cómo maximos figuras en Escultura tenemos figuras de la talla
el el zamorano Baltasar Lobo que desde el conocimiento y la formación con los grandes artístas españoles como Picasso, Dalí, Miró o Gargallo entre otros, evolucionará desde un cierto carácter arcaico, interesado en la figura femenina.

Con un juego de volúmenes realizados en marmol o en bronce, donde juega con el pulido de las superficie y la interacción de los
volúmenes. Para ver más obras del artista.O con un lugar destacado del leonés Amancio González, con una obra realizada en madera, piedra, bronce e hierro. Obras llenas de fuerza y expresividad donde la figura humana evoluciona desde un planteamiento autodidácta. Para ver más de su obra en este enlace.

Otros escultores destacados serían: los leoneses Carlos Cuenllas, Uriarte y Juárez y Palmero, y el salmantino Enrique Marty con un arte provocador, que podrá gustar o no pero no deja indiferente ( ver obra),

Pintores de la talla de
Esteban Vicente que conjugó el postcubismo de su periodo parisino con el expresionismo abstracto. Obvia el dibujo para concentrarse en la pintura. Su paleta es reducida y combina los colores cálidos con los fríos, pero siempre opacos y luminosos. Son personales composiciones cromáticas sobre estructuras vagamente geométricas que el mismo llamó "Paisajes Interiores".

O el Grupo Simancas :http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/18/valladolid/1300464435.html formado por el pintor Félix Cuadrado Lomas, último eslabón vivo de ese conjunto de amigos junto a Fernando Santiago "Jacobo" (1932), fallecidos en su mayor parte entre 2006 y 2007, y que formaron Jorge Vidal (1943-2006), Domingo Criado (1935-2007), Gabino Gaona (1933-2007) y Francisco Sabadell (1922-1971).
Daniel Verbis, que experimenta con otros materiales. Otros artistas destacados han sido: Ramón Villa (obra) , Vela Zanetti, destacado muralista, Angel Marcos (obra), los sorianos Dis Berlín y Sara Giménez.

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